Me hizo mucha ilusión, lo reconozco.

Cuando, llamémosla TJ a efectos de este diario, me envió por WhatsApp la noticia, un “Déjà vu” me invadió. Hacía algo más de tres años que no me veía, ni en foto ni en nombre, en una noticia de prensa.

Diariofarma había considerado que, mi anuncio de presentarme a la Presidencia de la SEFH en 2023 tenía el suficiente interés para generar una noticia en su publicación, lo cual, lo reconozco, les agradezco.

Salir en un medio, profesional o generalista, a mí me ilusiona, salvo que me pongan verde, claro, pero aún no ha sido el caso. Es algo que me gusta enviar al canal de WhatsApp de la familia, sobre todo para que mis padres lo vean, aunque en realidad no sepan bien ni qué significa, ni que implica.

Estaba terminando la paella familiar del sábado cuando mi madre vino a un limonero que tenemos justo al lado del paellero, del que otro día escribiré, y cogiendo unos pocos limones, me preguntó sin mirar:

– Entonces, ¿vuelves a ir a otras elecciones?
– Si, mamá. Le contesté.
– Hijo mío, ¿y vas con el mismo equipo que la otra vez?
– No, le contesté. Apoyan completa e incondicionalmente, pero no van en primera línea.

Mi madre calló, no dijo más. No sé exactamente que se pasaría por su cabeza, porque fuera lo que fuera se lo calló.

Desde que soy padre sé que es inherente tener miedo por si algo les pasa a tus hijos. Creo que mi madre simplemente tenía miedo. Miedo de que vuelva a sufrir, miedo de que la tensión, los nervios o el estrés genere desenlaces que nadie quiere.

Pero mamá, solo hay vida con pasión y retos… y me cuidaré.

Faltan 304 días.

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Me hizo mucha ilusión, lo reconozco.

Cuando, llamémosla TJ a efectos de este diario, me envió por WhatsApp la noticia, un “Déjà vu” me invadió. Hacía algo más de tres años que no me veía, ni en foto ni en nombre, en una noticia de prensa.

Diariofarma había considerado que, mi anuncio de presentarme a la Presidencia de la SEFH en 2023 tenía el suficiente interés para generar una noticia en su publicación, lo cual, lo reconozco, les agradezco.

Salir en un medio, profesional o generalista, a mí me ilusiona, salvo que me pongan verde, claro, pero aún no ha sido el caso. Es algo que me gusta enviar al canal de WhatsApp de la familia, sobre todo para que mis padres lo vean, aunque en realidad no sepan bien ni qué significa, ni que implica.

Estaba terminando la paella familiar del sábado cuando mi madre vino a un limonero que tenemos justo al lado del paellero, del que otro día escribiré, y cogiendo unos pocos limones, me preguntó sin mirar:

– Entonces, ¿vuelves a ir a otras elecciones?
– Si, mamá. Le contesté.
– Hijo mío, ¿y vas con el mismo equipo que la otra vez?
– No, le contesté. Apoyan completa e incondicionalmente, pero no van en primera línea.

Mi madre calló, no dijo más. No sé exactamente que se pasaría por su cabeza, porque fuera lo que fuera se lo calló.

Desde que soy padre sé que es inherente tener miedo por si algo les pasa a tus hijos. Creo que mi madre simplemente tenía miedo. Miedo de que vuelva a sufrir, miedo de que la tensión, los nervios o el estrés genere desenlaces que nadie quiere.

Pero mamá, solo hay vida con pasión y retos… y me cuidaré.

Faltan 304 días.

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