«El tiempo no es oro, el oro no vale nada. El tiempo es vida.» José Luis Sampedro.

La frase anterior me resonó mucho cuando la leí por primera vez. Como buen friki de la productividad personal que soy, en qué invierto mi tiempo es algo prioritario. Por eso me molesta tanto, tantísimo, la gente que me lo hace perder. Quien no tiene respeto por mi tiempo, no me lo tiene a mí tampoco.

Tengo la sensación de que se olvida demasiado el concepto de coste de oportunidad, que es el coste de la alternativa a la que renunciamos cuando tomamos una determinada decisión, incluyendo los beneficios que podríamos haber obtenido de haber escogido la opción alternativa.

Creo de verdad que, si tuviéramos más en cuenta el coste de oportunidad, dejaríamos de hacer muchas de las cosas que se hacen, ya sea en el ámbito personal como en el profesional. Y por supuesto, también aplica a las sociedades científicas.

Y para tenerlo en cuenta, para decidir sabiamente, necesitas tener muy claro cuáles son tus prioridades, las fundamentales, y cuáles no.

Así, invertir tiempo en no hacer nada, en ver una película o jugar a lo que sea con mi mujer e hijo, en dar un paseo rodeado de naturaleza, o en escribir este diario, puede tener un coste oportunidad muy bajo.

Por contra, invertir tiempo en contestar correos electrónicos que me importan poco, de gente que me importa poco, y que solo busca que le resuelvas sus problemas, tiene un coste de oportunidad brutal, que ya no acepto.

Tu vida es una permanente toma de decisiones. No te olvides del coste de oportunidad. A fin de cuentas, no sabes cuánto tiempo, es decir, cuanta vida, te queda.

Y tú, ¿tienes en cuenta el coste de oportunidad de las decisiones que tomas?

Faltan 270 días.

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«El tiempo no es oro, el oro no vale nada. El tiempo es vida.» José Luis Sampedro.

La frase anterior me resonó mucho cuando la leí por primera vez. Como buen friki de la productividad personal que soy, en qué invierto mi tiempo es algo prioritario. Por eso me molesta tanto, tantísimo, la gente que me lo hace perder. Quien no tiene respeto por mi tiempo, no me lo tiene a mí tampoco.

Tengo la sensación de que se olvida demasiado el concepto de coste de oportunidad, que es el coste de la alternativa a la que renunciamos cuando tomamos una determinada decisión, incluyendo los beneficios que podríamos haber obtenido de haber escogido la opción alternativa.

Creo de verdad que, si tuviéramos más en cuenta el coste de oportunidad, dejaríamos de hacer muchas de las cosas que se hacen, ya sea en el ámbito personal como en el profesional. Y por supuesto, también aplica a las sociedades científicas.

Y para tenerlo en cuenta, para decidir sabiamente, necesitas tener muy claro cuáles son tus prioridades, las fundamentales, y cuáles no.

Así, invertir tiempo en no hacer nada, en ver una película o jugar a lo que sea con mi mujer e hijo, en dar un paseo rodeado de naturaleza, o en escribir este diario, puede tener un coste oportunidad muy bajo.

Por contra, invertir tiempo en contestar correos electrónicos que me importan poco, de gente que me importa poco, y que solo busca que le resuelvas sus problemas, tiene un coste de oportunidad brutal, que ya no acepto.

Tu vida es una permanente toma de decisiones. No te olvides del coste de oportunidad. A fin de cuentas, no sabes cuánto tiempo, es decir, cuanta vida, te queda.

Y tú, ¿tienes en cuenta el coste de oportunidad de las decisiones que tomas?

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