Hay un aspecto de la productividad personal del que se habla poco.

Me refiero a la energía. En concreto, a la energía mental que se tiene disponible para hacer tareas, o tomar decisiones, que es algo de lo uno es consciente en cada momento de su día.

No sé si a ti te pasará lo mismo, pero me voy vaciando como una batería de teléfono móvil conforme pasan las horas. Es algo que siempre he notado, pero que ahora cada vez llevo peor. No sé si será la edad, el número de inputs cada vez mayor, además de competitivos entre sí y desbordantes en ocasiones, o una mezcla de todo.

Te aseguro que planifico, que bloqueo tiempo para diferentes cosas, que priorizo lo importante sobre lo que no, que lucho activamente frente a las fuentes de distracción, y varias estrategias más. Probablemente, gracias a todo ello mantengo el fuerte en pie, pero no por ello dejo de notar la bajada de energía.

Una de las cosas que más me desgasta es cambiar el foco de atención de un sitio a otro con demasiada frecuencia. Hasta un número determinado de cambios, la cosa va bien, sin embargo, a partir del límite, la energía desaparece a borbotones, como un depósito de gasolina cuya aguja indicadora está mal calibrada.

Este cambio de focos de atención está muy relacionado con el número de decisiones a tomar cada día. Entiendo perfectamente a quienes luchan, a veces hasta límites que pueden parecer ridículos, en proteger o mantener a raya el número máximo de decisiones a tomar por día.

Por eso tengo estrategias dirigidas a disminuir el número de decisiones diarias, como delegar en determinadas personas cosas para las que están perfectamente capacitadas, planificar con antelación y por bloques semanales temas como vestimenta diaria, rutas a sitios, y cosas similares. Me establezco gatillos de acción incorporados en mis procesos y rutinas, etc, etc, etc.

Y algo que también he aprendido es que, si mi energía baja por debajo del límite de seguridad, lo mejor que puedo hacer es no tomar ninguna decisión más, sobre todo si es importante.

Y tú, ¿notas esta bajada de energía mental conforme pasa el día y se acumulan las decisiones tomadas?

Faltan 12 días.

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Hay un aspecto de la productividad personal del que se habla poco.

Me refiero a la energía. En concreto, a la energía mental que se tiene disponible para hacer tareas, o tomar decisiones, que es algo de lo uno es consciente en cada momento de su día.

No sé si a ti te pasará lo mismo, pero me voy vaciando como una batería de teléfono móvil conforme pasan las horas. Es algo que siempre he notado, pero que ahora cada vez llevo peor. No sé si será la edad, el número de inputs cada vez mayor, además de competitivos entre sí y desbordantes en ocasiones, o una mezcla de todo.

Te aseguro que planifico, que bloqueo tiempo para diferentes cosas, que priorizo lo importante sobre lo que no, que lucho activamente frente a las fuentes de distracción, y varias estrategias más. Probablemente, gracias a todo ello mantengo el fuerte en pie, pero no por ello dejo de notar la bajada de energía.

Una de las cosas que más me desgasta es cambiar el foco de atención de un sitio a otro con demasiada frecuencia. Hasta un número determinado de cambios, la cosa va bien, sin embargo, a partir del límite, la energía desaparece a borbotones, como un depósito de gasolina cuya aguja indicadora está mal calibrada.

Este cambio de focos de atención está muy relacionado con el número de decisiones a tomar cada día. Entiendo perfectamente a quienes luchan, a veces hasta límites que pueden parecer ridículos, en proteger o mantener a raya el número máximo de decisiones a tomar por día.

Por eso tengo estrategias dirigidas a disminuir el número de decisiones diarias, como delegar en determinadas personas cosas para las que están perfectamente capacitadas, planificar con antelación y por bloques semanales temas como vestimenta diaria, rutas a sitios, y cosas similares. Me establezco gatillos de acción incorporados en mis procesos y rutinas, etc, etc, etc.

Y algo que también he aprendido es que, si mi energía baja por debajo del límite de seguridad, lo mejor que puedo hacer es no tomar ninguna decisión más, sobre todo si es importante.

Y tú, ¿notas esta bajada de energía mental conforme pasa el día y se acumulan las decisiones tomadas?

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