¿Te has preguntado quién es tu mayor enemiga o enemigo?

En mi caso lo sé hace mucho, no era muy complicado.

Cuanto más vivo, más me convenzo de que este archienemigo mío tiene poco de especial, porque sin ser el mismo que tienen los demás, si es equivalente a ellos.

Descubrirlo es fácil. ¿Quieres conocerle?, pues mírate en un espejo, salvo que no verás a mi archienemigo, sino al tuyo.

Porque, bien que me duela, yo soy mi mayor enemigo, al igual que creo que tú lo eres de ti.

Esa persona que ves en el espejo, con sus miedos, autolimitaciones y complejos, algunos muy profundos, y a veces casi indetectables, con paradigmas mentales estrictos y restrictivos, es la que en la mayoría de las ocasiones, te hará fracasar.

Luego hay otras y otros, aspirantes a arquetipos detestables, que prefieren malgastar su vida buscando infligir mal a otros, sin entender, que en el fondo se lo infligen a ellas y a ellos mismos. Pero estos me ocupan menos.

Con el tiempo he aprendido a lidiar con mi archienemigo. Reconozco el fracaso cuando se produce, reconozco la causa, aprendo de ella para intentar evitarla en el futuro, pero, sobre todo, me perdono a mí mismo y me levanto de nuevo, con más fuerza y con más ganas.

En definitiva, no es otra cosa que mi resiliencia, mi mayor fortaleza, de la que ya te he hablado antes. La que me lleva a ganar guerras, aun cuando haya perdido innumerables batallas.

Y en tu caso, ¿eres tu mayor enemiga o enemigo?

Faltan 196 días.

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¿Te has preguntado quién es tu mayor enemiga o enemigo?

En mi caso lo sé hace mucho, no era muy complicado.

Cuanto más vivo, más me convenzo de que este archienemigo mío tiene poco de especial, porque sin ser el mismo que tienen los demás, si es equivalente a ellos.

Descubrirlo es fácil. ¿Quieres conocerle?, pues mírate en un espejo, salvo que no verás a mi archienemigo, sino al tuyo.

Porque, bien que me duela, yo soy mi mayor enemigo, al igual que creo que tú lo eres de ti.

Esa persona que ves en el espejo, con sus miedos, autolimitaciones y complejos, algunos muy profundos, y a veces casi indetectables, con paradigmas mentales estrictos y restrictivos, es la que en la mayoría de las ocasiones, te hará fracasar.

Luego hay otras y otros, aspirantes a arquetipos detestables, que prefieren malgastar su vida buscando infligir mal a otros, sin entender, que en el fondo se lo infligen a ellas y a ellos mismos. Pero estos me ocupan menos.

Con el tiempo he aprendido a lidiar con mi archienemigo. Reconozco el fracaso cuando se produce, reconozco la causa, aprendo de ella para intentar evitarla en el futuro, pero, sobre todo, me perdono a mí mismo y me levanto de nuevo, con más fuerza y con más ganas.

En definitiva, no es otra cosa que mi resiliencia, mi mayor fortaleza, de la que ya te he hablado antes. La que me lleva a ganar guerras, aun cuando haya perdido innumerables batallas.

Y en tu caso, ¿eres tu mayor enemiga o enemigo?

Faltan 196 días.

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