¡¡Ahora lo entiendo!!

Vivimos en un mundo que tiende a exaltar en demasía la extroversión, y que, a su vez, de una forma quizá poco perceptible, tiende a penalizar la introversión.

Te reconozco que esto fue un problema para mí durante algún tiempo, porque se me tendía a considerar introvertido, cuando yo realmente no me sentía así, o al menos todo el tiempo, porque soy consciente de mi faceta extrovertida, por mucho que sea menos conocida. En realidad, no sabía cómo clasificarme, porque no encajaba bien en ninguno de los dos grupos.

Hasta que un día descubrí lo que pasaba, que nuevamente tenía que ver con la manía de generalizar una y otra vez que tenemos por naturaleza, y que se fomenta a través de los medios de comunicación.

No existen solo dos posibles categorías, sino que en realidad existen tres, y esa, la que desconocía, era la mía. La categoría de las personas ambivertidas.

Así, mi entropía emocional presenta cualidades propias tanto de personas extrovertidas como introvertidas, en función de cómo me siento, de cuál es mi estado de ánimo, del contexto y de mis objetivos.

Esto fue una liberación, por dos motivos. Primero porque no era un bicho raro, y segundo, porque me permitía tener, según las circunstancias, lo mejor de ambos mundos, porque al modular mi estado de ánimo, puedo modular mi extroversión y mi introversión.

Y sabes lo más curioso, que probablemente tú también seas de esta categoría, porque el 80 % de la población lo es. Y en mi opinión, eso es bueno.

Y tú, ¿en qué categoría de las tres te incluirías?

Faltan 202 días.

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¡¡Ahora lo entiendo!!

Vivimos en un mundo que tiende a exaltar en demasía la extroversión, y que, a su vez, de una forma quizá poco perceptible, tiende a penalizar la introversión.

Te reconozco que esto fue un problema para mí durante algún tiempo, porque se me tendía a considerar introvertido, cuando yo realmente no me sentía así, o al menos todo el tiempo, porque soy consciente de mi faceta extrovertida, por mucho que sea menos conocida. En realidad, no sabía cómo clasificarme, porque no encajaba bien en ninguno de los dos grupos.

Hasta que un día descubrí lo que pasaba, que nuevamente tenía que ver con la manía de generalizar una y otra vez que tenemos por naturaleza, y que se fomenta a través de los medios de comunicación.

No existen solo dos posibles categorías, sino que en realidad existen tres, y esa, la que desconocía, era la mía. La categoría de las personas ambivertidas.

Así, mi entropía emocional presenta cualidades propias tanto de personas extrovertidas como introvertidas, en función de cómo me siento, de cuál es mi estado de ánimo, del contexto y de mis objetivos.

Esto fue una liberación, por dos motivos. Primero porque no era un bicho raro, y segundo, porque me permitía tener, según las circunstancias, lo mejor de ambos mundos, porque al modular mi estado de ánimo, puedo modular mi extroversión y mi introversión.

Y sabes lo más curioso, que probablemente tú también seas de esta categoría, porque el 80 % de la población lo es. Y en mi opinión, eso es bueno.

Y tú, ¿en qué categoría de las tres te incluirías?

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