Me encanta el título de esta entrada.

No es original mío, sino de una frase de la letra de la canción «Contigo siempre» de «El Arrebato».

Y me gusta por lo que significa, por lo que me rememora, y porque siempre me ha gustado medir distancias, longitudes u otros parámetros, con unidades de medida diferentes a las convencionales o establecidas para esos parámetros.

Una de las propias mías que más me gusta es que, «la felicidad está a una mirada de sus ojos». No tendrás duda de que, obviamente, atañe a unos ojos muy concretos, que en mi caso son muy fáciles de adivinar. Ya te he hablado con anterioridad del poder de una mirada.

La tranquilidad de un hijo con cara cariacontecida está a la distancia de un abrazo de su madre, o de su padre.

Cuando la incertidumbre campa desbocada en un contexto de espera, e incluso de desesperación, una llamada telefónica puede ser la distancia que te separe de la paz o del infierno.

Cuarenta kilos de salsa son la flaca de Jarabe de Palo.

En fin, que ejemplos hay para no terminar.

Creo que es bonito acuñar medidas propias, o simplemente utilizar este tipo de medidas poéticas y metafóricas, para expresar la magnitud y profundidad de sentimientos y emociones, o recordar vivencias, experiencias y lecciones de vida.

De todas formas, la letra de esta canción de El Arrebato tiene muchas más perlas más, que, al menos a mí, me encantan.

  • «Te miro y es posible lo imposible. Te miro y veo magia»
  • «Me gusta navegar por la galaxia de tu sonrisa. Ser tu guerra, tu fiesta, tu siesta, tu malabarista»
  • «Tu abrazo es la pomada que me cura. Contigo siempre lo que con nadie nunca»

Y a ti, ¿te gusta medir cosas con unidades de medida alternativas?

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Me encanta el título de esta entrada.

No es original mío, sino de una frase de la letra de la canción «Contigo siempre» de «El Arrebato».

Y me gusta por lo que significa, por lo que me rememora, y porque siempre me ha gustado medir distancias, longitudes u otros parámetros, con unidades de medida diferentes a las convencionales o establecidas para esos parámetros.

Una de las propias mías que más me gusta es que, «la felicidad está a una mirada de sus ojos». No tendrás duda de que, obviamente, atañe a unos ojos muy concretos, que en mi caso son muy fáciles de adivinar. Ya te he hablado con anterioridad del poder de una mirada.

La tranquilidad de un hijo con cara cariacontecida está a la distancia de un abrazo de su madre, o de su padre.

Cuando la incertidumbre campa desbocada en un contexto de espera, e incluso de desesperación, una llamada telefónica puede ser la distancia que te separe de la paz o del infierno.

Cuarenta kilos de salsa son la flaca de Jarabe de Palo.

En fin, que ejemplos hay para no terminar.

Creo que es bonito acuñar medidas propias, o simplemente utilizar este tipo de medidas poéticas y metafóricas, para expresar la magnitud y profundidad de sentimientos y emociones, o recordar vivencias, experiencias y lecciones de vida.

De todas formas, la letra de esta canción de El Arrebato tiene muchas más perlas más, que, al menos a mí, me encantan.

  • «Te miro y es posible lo imposible. Te miro y veo magia»
  • «Me gusta navegar por la galaxia de tu sonrisa. Ser tu guerra, tu fiesta, tu siesta, tu malabarista»
  • «Tu abrazo es la pomada que me cura. Contigo siempre lo que con nadie nunca»

Y a ti, ¿te gusta medir cosas con unidades de medida alternativas?

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